Para una presentación proyectada, prueba con un cuerpo de texto de unos 24–32 puntos y títulos de 36–48 puntos; después, comprueba las diapositivas desde el lugar donde estará el público. Son intervalos iniciales, no una regla que garantice la legibilidad. Una etiqueta breve, una tabla densa, una ventana de portátil y un aula profunda plantean dificultades distintas.

Elige unos pocos tamaños, cada uno con una función, y adapta el contenido y la distribución a esa jerarquía. Si una condición importante solo cabe en letra diminuta, reorganiza la diapositiva antes de reducirla. Quien se sienta al fondo necesita entender lo mismo que quien está en primera fila.

Si una presentación está demasiado cargada, las sugerencias de distribución de Presenti con ayuda de IA pueden ofrecerte otra composición como punto de partida. Compara el resultado con la información original y revisa el texto: un diseño ordenado no determina si un público concreto podrá leerlo.

Una diapositiva con título, texto principal y detalles se observa desde distintos puntos de una sala.

Define una jerarquía tipográfica que puedas mantener

Parte de la idea principal de la diapositiva, la información necesaria para entenderla y las etiquetas o condiciones esenciales. Asigna una función reconocible a cada elemento. Rara vez necesitas un tamaño distinto para cada cuadro de texto.

Función del textoPunto de partida para proyectarQué comprobar
Título principal36–48 pt¿Expresa la idea sin convertirse en un bloque de varias líneas?
Explicación principal o lista breve24–32 pt¿Se puede leer mientras se sigue la exposición?
Etiquetas de gráficos y condiciones importantesEmpieza con un tamaño cercano al del cuerpo¿Las unidades, condiciones y categorías se leen tan bien como la cifra destacada?
Referencias detalladasUsa una línea breve y legible para la fuente¿Puedes trasladar los datos completos a una página de referencias o a un documento adjunto sin ocultar una limitación?

Estos intervalos son sugerencias para probar una composición. Las recomendaciones de accesibilidad de Microsoft para PowerPoint (en inglés) aconsejan usar texto grande, de 18 puntos o más, fuentes sin remates y suficiente espacio. Eso no significa que un texto de 18 puntos pueda leerse desde cualquier asiento ni que aumentar el tamaño haga que toda la presentación sea accesible.

Mantén una jerarquía coherente, pero no uses la coherencia como excusa para conservar una diapositiva ilegible. Si un diagrama necesita etiquetas mayores que el cuerpo habitual, amplíalas. Si un título ocupa tres líneas, intenta decirlo de forma más directa antes de reducir su tamaño.

Despeja una diapositiva sin perder información

Imagina el anuncio de un taller de reparación. Sus notas contienen seis datos: sábado, de 10:00 a 12:00; sala de reuniones B de la biblioteca; traer un objeto pequeño desenchufado; las primeras 12 reservas tendrán una evaluación; no se garantiza que la reparación tenga éxito; los menores de 16 años deben acudir con una persona adulta.

Un primer intento podría reunirlo todo en un párrafo:

Ven a nuestro taller de reparación el sábado de 10:00 a 12:00 en la sala de reuniones B de la biblioteca. Trae un objeto pequeño desenchufado. Se evaluarán los objetos de las primeras 12 reservas, pero no se garantiza que puedan repararse. Los menores de 16 años deben acudir con una persona adulta.

Si el párrafo no cabe a un tamaño legible, reducirlo a 16 puntos resuelve el problema del cuadro de texto y crea otro para el público. Es preferible dar un lugar claro a los seis datos:

  • Título: Taller de reparación
  • Hora y lugar: Sábado, 10:00–12:00 · Sala de reuniones B de la biblioteca
  • Qué traer: Un objeto pequeño desenchufado
  • Plazas: Evaluación para las primeras 12 reservas
  • Límite de la reparación: No se garantiza que el objeto pueda repararse
  • Menores de 16 años: Acudir con una persona adulta

Prueba un título de 40 puntos, hora y lugar a 28 puntos y detalles a 24 puntos, repartidos en dos grupos bien separados. Son valores para este ejemplo, no una garantía comprobada. Mantén el límite de reservas junto a «evaluación» y deja visible la condición sobre la reparación. Un «12» enorme acompañado de letra diminuta podría hacer pensar que se garantizan 12 reparaciones.

El texto se acorta porque las etiquetas ayudan a explicarlo; ninguno de los seis datos desaparece. Si la prueba en la sala sigue fallando, utiliza dos diapositivas y conserva las condiciones prácticas junto a la invitación. No las escondas en las notas del orador si alguien las necesita para decidir si asistirá.

Un anuncio de taller de reparación separa título, hora y lugar de cuatro condiciones prácticas, incluidas las primeras 12 reservas y la reparación no garantizada.
Las condiciones de reserva y reparación siguen visibles al organizar el anuncio en grupos de texto claros.

Comprueba la vista que tendrá el público

Revisa una diapositiva difícil, no solo la portada. Elige una con un gráfico, varios párrafos breves o una condición esencial. Mírala sin apoyarte en que ya conoces las palabras.

En una sala

Proyecta la presentación con el equipo que vas a utilizar y obsérvala desde el asiento más alejado que vaya a ocuparse. Pide a otra persona que lea en voz alta la línea importante más pequeña. Si reconoce el título pero no puede leer la condición de reserva del taller, la prueba útil todavía no se ha superado.

Si no puedes entrar antes en la sala, pregunta por las dimensiones de la pantalla y la disposición de los asientos, prepara texto de tamaño generoso y reserva tiempo para comprobarlo al llegar. Alejarte de un portátil permite detectar una saturación evidente, pero no reproduce un proyector, una sala luminosa ni la visión de otra persona.

Al compartir pantalla

Abre la presentación compartida en un segundo dispositivo, en una ventana del tamaño que usará un participante. La vista del presentador a pantalla completa no equivale al pequeño espacio que queda junto a los paneles de vídeo de una reunión. Comprueba las etiquetas cuando la conexión se haya estabilizado y amplía la información importante si cuesta distinguirla.

En la diapositiva del taller, revisa la letra de la sala, el número 12 y «menores de 16», no solo el título grande. Confundir una letra o una cifra cambia las instrucciones.

En un archivo para leer por cuenta propia

A menudo el lector puede ampliar un documento, pero tener que hacerlo continuamente resulta incómodo. Abre el archivo exportado con una vista de lectura normal y recorre la página de principio a fin. Si hace falta una explicación extensa, dale una página legible o un documento complementario, en lugar de convertir cada diapositiva en un cartel lleno de texto pequeño.

No dejes que desaparezcan los gráficos y las notas

Una diapositiva puede tener un título de 44 puntos y seguir siendo ilegible. Los puntos débiles suelen ser los ejes de los gráficos, las celdas de las tablas, las etiquetas de los mapas y las notas de fuentes. Pueden conservar su tamaño reducido aunque amplíes el texto principal.

Lee cada valor de un gráfico junto con su unidad, periodo y categoría. «48» no sirve de mucho si no se distingue «respuestas en mayo». Amplía las etiquetas relevantes, elimina elementos visuales innecesarios o muestra una vista centrada en el detalle, con contexto suficiente para interpretarlo. Conserva los datos completos cuando el lector necesite consultarlos.

Distingue un dato bibliográfico de una condición que pueda cambiar una decisión. El título completo de una publicación puede ir en la página de referencias. «Respuestas de una sola clase» debe permanecer junto a un resultado que, sin esa aclaración, parecería describir a todo el colegio. Pasar esa condición a un texto ilegible modifica el sentido de la afirmación.

En una tabla densa, identifica qué comparación necesita hacer el público. Muestra las filas y columnas pertinentes con etiquetas claras y facilita la tabla completa por separado. No recortes un total ni una categoría necesarios para interpretar el fragmento.

Revisa qué cambia al sustituir la fuente

Dos fuentes con el mismo tamaño en puntos pueden parecer distintas en altura y anchura. Cambiar de fuente también puede alterar los saltos de línea. Observa palabras corrientes, números y caracteres que el público deba distinguir, en vez de decidir solo por el nombre de la tipografía.

Utiliza también el grosor y el espacio. Una etiqueta breve en negrita puede destacar «Qué traer» sin introducir un cuarto o quinto tamaño. Evita poner párrafos enteros en negrita: si todas las líneas reclaman atención, la jerarquía deja de ayudar.

Después de acortar el texto, sustituir una fuente o aplicar otra distribución, comprueba de nuevo el tamaño real del texto importante más pequeño. No des por hecho que sigue igual porque todo cabe. Revisa la presentación exportada en el dispositivo de exposición, sobre todo si cambian las fuentes o los saltos de línea.

El tamaño de letra es solo una parte de la legibilidad. También importan el contraste, el orden de lectura, los textos alternativos y los subtítulos. En esta revisión, termina con una pregunta concreta: ¿puede el público leer la información que necesita para comprender la diapositiva y actuar?