Una presentación Three Minute Thesis necesita una historia de investigación que pueda seguir alguien ajeno a tu campo: un problema reconocible, la pregunta que investigaste, el hallazgo y por qué importa. Elige ese hilo antes de diseñar la diapositiva. Un recorrido comprimido por todos los capítulos de la tesis suele dejar poco tiempo para explicar la aportación.

Empieza con una frase que te gustaría que alguien repitiera al terminar. Después selecciona la evidencia que permita sostenerla. Presenti puede ayudarte a preparar un borrador editable de presentación educativa; para 3MT, desarrolla una sola imagen alrededor de la afirmación elegida y comprueba el archivo final con las reglas de tu convocatoria.

Una pregunta de investigación se conecta con una única diapositiva sencilla y una persona que explica el resultado ante el público.

Qué exige el formato 3MT

Las reglas publicadas del concurso 3MT de la University of Queensland (en inglés) permiten una diapositiva estática de PowerPoint, visible desde el comienzo de la presentación. La exposición está limitada a tres minutos. No se permiten movimientos en la diapositiva, medios electrónicos adicionales ni objetos de apoyo. Consulta las instrucciones de tu convocatoria antes de preparar la entrega.

Estas restricciones afectan al relato. El público puede ver el resultado antes de que llegues a él al hablar, así que la diapositiva debe tener sentido como conjunto. No puedes depender de mostrar una flecha cada vez, reproducir una demostración o pasar a una diapositiva de métodos cuando necesites explicar un término.

Separa la función oral de la visual. La voz puede explicar la secuencia, la motivación y la incertidumbre. La diapositiva puede mantener a la vista un objeto concreto o una pequeña comparación. Si necesita un minuto de lectura silenciosa, estará compitiendo con tu explicación.

Elige una pregunta y una aportación

Antes de escribir el guion, anota cuatro ideas breves:

  • Situación: ¿Dónde aparece el problema en la vida o el trabajo de alguien?
  • Pregunta de investigación: ¿Qué investigaste que todavía no estaba claro?
  • Evidencia: ¿Qué observación o resultado responde mejor a esa pregunta?
  • Significado: ¿Qué puede ahora comprender o hacer de otra manera una persona?

El significado debe ajustarse a la evidencia. Un resultado de laboratorio puede identificar un mecanismo prometedor sin demostrar que una política funcionará en una ciudad. Un pequeño estudio con entrevistas puede explicar las experiencias de los participantes sin estimar su frecuencia en la población. A menudo basta una frase sencilla para expresar estas diferencias.

Imagina, por ejemplo, un proyecto ficticio sobre las señales de los contenedores de reciclaje de un campus. Noventa y seis voluntarios se asignan aleatoriamente a uno de dos diseños de etiqueta. Cada persona clasifica el mismo objeto. Con palabras solamente, 27 de 48 eligen el contenedor previsto al primer intento. Con palabras y fotografías de ejemplos, lo hacen 39 de 48. Es un estudio ilustrativo, no el informe de un experimento real.

La aportación que interesa comunicar es limitada: en esta tarea controlada, la etiqueta con fotografías de ejemplos produjo más elecciones correctas al primer intento. El estudio no establece cuánto residuo reciclaría una universidad durante un año. Aun así, la introducción puede partir de la duda cotidiana ante varios contenedores.

Un guion desarrollado que puedes adaptar

Este texto muestra cómo conectar las partes. Es un punto de partida para ensayar; su número de palabras no garantiza una exposición de tres minutos. Las pausas, el énfasis y tu ritmo determinan la duración real.

Has terminado de comer. Llevas un envoltorio en la mano y delante tienes varios contenedores. Quieres depositarlo en el correcto. Pero la etiqueta indica una categoría y sigues sin saber si tu envoltorio pertenece a ella.

Mi investigación plantea una pequeña pregunta dentro de esa decisión cotidiana: ¿puede una señal facilitar la elección correcta justo cuando alguien necesita actuar?

En nuestro estudio, 96 voluntarios realizaron la misma tarea de clasificación. Asignamos aleatoriamente a la mitad contenedores con etiquetas de palabras. La otra mitad vio esas mismas palabras acompañadas de fotografías de objetos de ejemplo. Registramos si la primera elección de cada persona coincidía con el contenedor previsto.

Con palabras solamente, 27 de los 48 voluntarios eligieron correctamente. Al añadir fotografías, lo hicieron 39 de 48. Ambos resultados aparecen en la diapositiva. Cada fila representa el mismo número de personas, de modo que comparamos dos diseños de etiqueta en grupos de igual tamaño.

La diferencia apunta a una vía útil para diseñar instrucciones. El nombre de una categoría puede resultar claro para quien lo escribe y seguir dejando dudas a quien debe utilizarlo. Un ejemplo conecta la categoría con un objeto reconocible.

Lo que este experimento nos dice tiene un límite. Los voluntarios clasificaron un solo objeto en un entorno controlado. Una cafetería concurrida incluye colas, materiales mezclados y decisiones apresuradas. Todavía no hemos demostrado que estas etiquetas mejoren el reciclaje de una universidad durante todo un periodo lectivo.

El siguiente paso sería probarlas en ese entorno cotidiano y observar si la ventaja se mantiene con distintos objetos. También tendríamos que averiguar dónde fallan las fotografías: un objeto desconocido puede seguir obligando a adivinar.

Este estudio nos da una razón para considerar la señal como parte del problema. Antes de pedir a las personas que tomen una decisión mejor, podemos preguntarnos si la hemos hecho lo bastante clara como para tomarla.

Observa dónde se concentra el detalle. La asignación aleatoria y los grupos iguales hacen comprensible la comparación. La limitación final distingue el experimento del entorno al que se quiere aplicar. El guion deja fuera el correo de reclutamiento, todos los objetos considerados durante la planificación y el procedimiento de análisis completo. Esos detalles corresponden al registro de investigación y a exposiciones más largas.

Haz que la diapositiva sostenga la comparación

En este ejemplo, podrías mostrar una pequeña ilustración de un envoltorio sobre dos filas iguales de 48 puntos. Una destaca las 27 primeras elecciones correctas y la otra, las 39. Etiquétalas «Palabras» y «Palabras + ejemplos» y añade «Primeras elecciones correctas» junto a los recuentos. Los elementos deben entenderse desde el lugar donde se sienta el público.

Las filas deben tener la misma longitud y los puntos, el mismo tamaño. De lo contrario, la imagen puede exagerar u ocultar la diferencia. Un título prudente, como «Un ejemplo puede aclarar la siguiente acción», introduce la idea sin afirmar que las fotografías resuelven todos los problemas de clasificación.

También podrías utilizar dos barras sencillas etiquetadas 27/48 y 39/48. Elige la versión que resulte más fácil de explicar oralmente. No necesitas ambos gráficos, un párrafo de métodos y una fotografía de un vertedero. Cada elemento adicional obliga al público a decidir dónde mirar mientras hablas.

Mantén el resultado visible desde el comienzo. Al ensayar, observa si mostrarlo tan pronto debilita el relato. Si ocurre, cambia el guion para que el resultado suscite una pregunta en vez de depender de una revelación sorpresa. Las reglas de diapositiva estática son más fáciles de aprovechar cuando la imagen se diseña para ellas.

Ejemplo de una sola diapositiva: 27 primeras elecciones correctas de 48 con palabras, frente a 39 de 48 con palabras y fotografías de ejemplos.
Ambos grupos tienen 48 personas; la diapositiva mantiene visible la comparación mientras quien habla explica sus límites.

Ensaya con una distribución del tiempo

Usa una distribución temporal para planificar y ajústala después de hablar en voz alta. Este ejemplo podría empezar así:

ParteTiempo orientativo
Situación cotidiana y pregunta de investigación35 segundos
Qué se comparó y qué ocurrió60 segundos
Interpretación y limitación importante45 segundos
Siguiente paso e idea de cierre25 segundos

Los tiempos suman 165 segundos y dejan cierto margen dentro del límite de tres minutos para pausas y variaciones. No son duraciones medidas del guion del ejemplo. Graba un ensayo sin interrupciones y anota el momento real en que llegas a cada parte.

Si te pasas de tiempo, identifica la frase que menos aporta. Elimina un segundo ejemplo, una definición innecesaria o una consecuencia repetida. Acelerar todas las frases dificulta asimilar el resultado principal. Conserva las palabras necesarias para distinguir lo que descubriste de lo que esperas probar después.

Pide a alguien ajeno a tu especialidad que, tras escucharte una vez, te diga la pregunta y el hallazgo principal. Su explicación es más informativa que preguntarle si le gustó. Si repite el impacto futuro deseado como si ya estuviera establecido, revisa la transición entre el resultado y el siguiente paso.

Revisa el archivo y practica el cierre oral

Examina el archivo que vas a entregar en una pantalla a tamaño de presentación. Comprueba las etiquetas, los símbolos y las fuentes o agradecimientos que exija la convocatoria. Confirma que no se haya conservado ninguna animación o transición de una presentación mayor. Una diapositiva clara al ampliar la imagen en tu portátil puede necesitar menos elementos para una sala.

Por último, practica las dos frases finales sin mirar la pantalla. Deben devolver al público a la pregunta inicial con una comprensión más clara de la aportación de tu investigación. En el ejemplo, es la conexión entre una señal y una decisión. Tu cierre debe nombrar la aportación que tu evidencia puede sostener.