Una presentación PechaKucha tiene 20 diapositivas que avanzan automáticamente cada 20 segundos. Dispones de 6 minutos y 40 segundos para contar una sola historia. Planifica la secuencia antes de diseñar las diapositivas: cada imagen necesita una función y debes poder terminar cada intervención cuando desaparezca la imagen que la acompaña.

El formato oficial de PechaKucha establece ese ritmo de 20 imágenes y 20 segundos. Si tu actividad no exige este formato, decide cuántas diapositivas necesita tu presentación según el objetivo y el tiempo disponible. Una charla 20×20 es una forma concreta de contar una historia, no una regla para todas las presentaciones.

Veinte imágenes numeradas y un cronómetro de 6:40 representan una PechaKucha de veinte segundos por diapositiva.

Elige una historia que puedas contar hasta el final

«Ciudades sostenibles» podría dar para una conferencia. «Lo que aprendí sobre reparar objetos gracias a una lámpara averiada» ofrece un objeto visible, un problema y un cambio de perspectiva. La segunda idea resulta más fácil de seguir porque el público puede volver al mismo objeto a lo largo de la charla.

Resume la idea principal en una frase. Por ejemplo: «Intentar reparar un objeto cotidiano cambió mi forma de decidir qué sustituyo». Ese es el punto de llegada. Las diapositivas deben mostrar cómo llegaste a él, en lugar de reunir 20 datos poco conectados sobre sostenibilidad.

Elige una historia que puedas sostener con tu experiencia, fotografías, dibujos o ejemplos documentados. Una historia personal no necesita una cifra de éxito inventada. Si la lámpara siguió averiada, el final también puede resultar interesante: quizá lo útil fue aprender cuándo pedir ayuda o descubrir que ya no se fabricaban piezas de repuesto.

Un guion visual de 20 diapositivas que puedes adaptar

El siguiente ejemplo plantea una historia sobre qué hacer con una lámpara averiada. Es un ejemplo narrativo, no unas instrucciones de reparación ni el relato de un hecho real. Sustituye los detalles por los de tu propia experiencia. La historia avanza mediante preguntas y decisiones; no necesita una portada, un índice y una sección de conclusiones separados antes de que ocurra algo.

Diapositiva y momento de inicioQué ve el públicoPara qué sirve este momento
1 · 0:00La lámpara sobre un escritorio a oscurasPresenta el objeto y el momento en que dejó de funcionar.
2 · 0:20El escritorio cuando se utilizaba la lámparaExplica por qué te importaba ese objeto cotidiano.
3 · 0:40Una posible sustituta junto a la lámpara viejaIntroduce la decisión sencilla que esperabas tomar al principio.
4 · 1:00Una nota: «¿Se podría reparar?»Plantea la pregunta central de la historia.
5 · 1:20La etiqueta o los datos de identificaciónMuestra qué información necesitabas antes de pedir ayuda.
6 · 1:40Tu primera lista de preguntas sin respuestaExplica qué desconocías, sin aventurar un diagnóstico.
7 · 2:00La entrada de un servicio de reparación o de una actividad comunitariaPasa de la frustración individual a buscar ayuda de alguien con conocimientos.
8 · 2:20Un dibujo de la conversaciónCuenta qué pregunta cambió tu manera de ver el problema.
9 · 2:40Un esquema sencillo de las opcionesHaz visible la decisión: reparar, conseguir más información o sustituir.
10 · 3:00El obstáculo más importantePresenta la verdadera complicación, como una pieza que ya no se encuentra.
11 · 3:20Un primer plano de un dato de identificaciónExplica por qué ese pequeño detalle determinó el siguiente paso.
12 · 3:40Una cronología de lo que ocurrióMuestra cómo se desarrolló el intento, sin exagerar sus consecuencias.
13 · 4:00La opción que elegisteResuelve la decisión práctica, aunque hayas decidido no reparar.
14 · 4:20El objeto después de esa decisiónMuestra el resultado real, no el que te habría gustado obtener.
15 · 4:40Una suposición tachadaExplica qué habías entendido mal al principio.
16 · 5:00Otro objeto cotidianoRelaciona la experiencia con una decisión que ahora abordas de otra manera.
17 · 5:20Tres preguntas en una tarjetaOfrece una idea útil: ¿qué falló, quién puede evaluarlo y qué merece la pena hacer después?
18 · 5:40Un caso en el que sustituir el objeto sea razonableMantén el alcance de la conclusión: reparar no siempre es la mejor respuesta.
19 · 6:00El escritorio inicial, visto de otra formaVuelve al punto de partida y deja claro el cambio de perspectiva.
20 · 6:20Un último objeto o una frase breveCierra la idea y termina antes de 6:40.

Los tiempos indican el inicio de cada diapositiva. La número 20 ocupa de 6:20 a 6:40; no hay un turno adicional para hablar después. Si la organización exige una portada o una diapositiva de créditos dentro de las 20, asígnale uno de esos espacios y ajusta la historia. Confirma las instrucciones del evento antes de exportar la presentación final.

Veinte intervalos iguales de veinte segundos, de 0:00 a 6:40; las diapositivas 8 a 10 enlazan la pregunta, las opciones y el obstáculo.
Cada diapositiva dura 20 segundos. La número 20 empieza en 6:20 y termina en 6:40, sin un turno adicional para hablar.

Escribe pensando también en la imagen siguiente

Una presentación cronometrada puede parecer una sucesión de interrupciones si cada diapositiva contiene un párrafo aislado. Prepara una idea breve para explicar en voz alta y una transición hacia la imagen siguiente. En la historia de la lámpara, la diapositiva 6 podría terminar así: «Sabía qué había pasado, pero no qué significaba. Así que llevé la pregunta a alguien que sí lo sabía». La siguiente imagen presenta el lugar donde buscaste ayuda.

Esa transición acompaña al público durante el cambio y te ofrece un punto natural en el que terminar. Si te falta tiempo, elimina un detalle secundario y conserva la transición. No aceleres para recitar todas las frases que quedan solo porque aparezcan en tus notas.

No existe un número de palabras que garantice que un fragmento durará 20 segundos. Los nombres, las ideas desconocidas, las pausas y tu ritmo influyen en la duración. Lee un fragmento en voz alta con su imagen visible. Si tardas 26 segundos, elimina una idea o simplifica una frase. Hablar más rápido es una solución frágil: te deja poco margen para respirar o recuperar el hilo.

Diseña imágenes que se entiendan de un vistazo

Elige un punto de atención por diapositiva. Un primer plano del objeto averiado suele ser más fácil de comprender en 20 segundos que un collage de herramientas, mensajes y recibos. Si necesitas un diagrama, muestra solo la relación que estás explicando en ese momento. Puedes mantener el mismo objeto o motivo visual en varias diapositivas sin repetir la información.

Usa etiquetas breves cuando ayuden a identificar algo. Evita proyectar el guion completo: leer un párrafo compite con escuchar, y el cambio automático puede retirarlo antes de que todo el mundo termine. Identifica claramente las unidades de las cifras y cita su fuente cuando corresponda. Si la evidencia exige una explicación larga, quizá necesite otro formato de charla.

Presenti puede ayudarte a convertir un esquema escrito en un borrador de diapositivas editable, pero un borrador coherente es solo el punto de partida. Revisa la secuencia de 20 imágenes y configura el avance automático en la herramienta con la que presentarás. Generar las diapositivas no implica que se configure un temporizador PechaKucha.

Ensaya sin detener el reloj

Primero, ensaya la secuencia completa sin pausar las diapositivas. Un fragmento que funciona por separado puede fallar si el anterior termina tarde. Anota en qué diapositivas te interrumpió el cambio, cuáles exigirían más tiempo de lectura y en cuáles te quedaste esperando sin nada útil que decir.

Después, corrige la causa. Si te pasas de tiempo en la diapositiva 10 porque explicas tres obstáculos, conserva el que realmente cambió la decisión. Si la 11 queda vacía, relaciona su detalle visual con la elección, en lugar de añadir un dato ajeno. Si el salto entre imágenes resulta brusco, reescribe la frase de enlace.

Vuelve a ensayar, si es posible, con el equipo que utilizarás para presentar. Comprueba que las diapositivas avancen cada 20 segundos, que la primera comience cuando esperas y que la secuencia cronometrada contenga exactamente 20 diapositivas. Revisa si las animaciones, los contenidos multimedia o los controles del presentador alteran el ritmo. Pasar las diapositivas a mano durante un ensayo no comprueba el avance automático.

Recupera el hilo sin perseguir la diapositiva anterior

Si te pierdes, deja atrás la diapositiva anterior. Mira la imagen actual, explica su idea principal y avanza hacia la siguiente transición. Intentar concentrar la narración de dos diapositivas en un solo espacio suele provocar otro retraso.

Escribe una pista breve junto a cada diapositiva en tus notas: «sustitución», «pedir ayuda», «pieza que falta», «nueva decisión». Son recordatorios, no otro texto que debas leer. Mantén especialmente sencilla la idea final, para que puedas expresarla aunque se haya acelerado la parte central.

Si falla la reproducción, sigue las instrucciones de la organización. No des por hecho que puedes reiniciar el temporizador o disponer de tiempo adicional. Un PDF aparte puede ayudarte a explicar el contenido si necesitas una alternativa, pero no reproduce el ritmo automático de 20 segundos.

Asigna primero las 20 funciones y después crea las diapositivas

Antes de elegir el estilo visual, escribe una lista del 1 al 20 y asigna a cada número una función en la historia. Lee esas funciones en orden, sin más detalles. Si la secuencia se repite, se salta una decisión importante o reserva todas las ideas útiles para la última diapositiva, cambia el esquema ahora.

Cuando la secuencia funcione, elige las imágenes y ensaya con el reloj. Una buena PechaKucha no parece una suma de 20 conferencias diminutas. Se siente como una sola historia cuyas imágenes llegan cuando el público las necesita.